Starbucks: 23,187 - Juan Valdez: 238

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Starbucks abrió hoy su primer local en Colombia. Los colombianos se indignan porque una marca estadounidense va a comenzar a vender café en Bogotá, capital del país cafetero por excelencia.

A mi no me indigna que Starbucks abra en Colombia, ni me indigna que cobren $8000 pesos por un tinto.

Me indigna que hayan 23,187 locales de Starbucks a nivel mundial, comprando bultos de café colombiano a precios irrisorios, tostándolo y poniéndole una marca para luego venderlo con un markup del 4000%, mientras que solo hay 238 tiendas de Juan Valdez. Al tiempo que los 500,000 campesinos colombianos que siembran, recogen y venden el café en Colombia viven en la pobreza absoluta y en constante protesta en contra del gobierno nacional.

Me indigna que la Federación Nacional de Cafeteros, una entidad con 84 años de historia, 2400 empleados administrativos y un presupuesto anual de 1.6 Billones de pesos, haya dejado pasar una inmensa oportunidad sin inmutarse. Me indigna que hayan logrado tan eficientemente desaprovechar la marca Juan Valdez y la capacidad productiva de café del país. El sector cafetero ha sido el mas consentido y subsidiado en la historia de Colombia, con resultados infructíferos.

Es absolutamente increíble que un emprendedor de Nueva York, mientras que mantenía un hogar y criaba a una hija, haya tenido la capacidad de hacer más que todos los ilustres miembros de la Federación Nacional de Cafeteros, partiendo por el “Dr.” Cárdenas, quien estuvo durante decadas a la cabeza de la organizacion, y lo único que logro fue catapultarse politica y economicamente a el y su familia.

La burocracia, la falta de agilidad para promover un producto Colombiano con valor agregado, para comercializarlo a un precio premium globalmente y para rápidamente crecer las tiendas de Juan Valdez, tiene un costo altísimo para el país en términos económicos, un costo en la calidad de vida para el millón de personas que viven de este rubro, y para el gobierno que esta permanentemente agobiado por paros agrarios y violencia, por falta de recursos para el agro.

Históricamente, creo que la apertura de Starbucks en Bogotá debe marcar el día en que los Colombianos caigamos en cuenta de la inmensa torpeza histórica que ha sido la Federación Nacional de Cafeteros, y que sus directivos pasen a los libros de historia siendo tratados tan duramente como aquellos que regalaron el Canal de Panamá. No podemos permitir que hayan mas elefantes blancos como este en el país.

Todavía hay tiempo para aprovechar el boom del café premium a nivel global, y lograr que el café sea un producto de exportación exitoso y valioso para Colombia, pero hay que empezar por reconocer en que se ha fallado.

July 17, 2014