Uber, la ley y la innovación

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La ley en función de la gente, no la gente en función de la ley.

Mucho se ha dicho sobre Uber y la legalidad del servicio de taxis blancos / conductor privado que fue lanzado el pasado mes de Octubre en Bogotá. Cuando Uber llego a Colombia, conocí a Patrick Morselli, quien fue el encargado de lanzarlo, e inmediatamente investigue la ley sobre el servicio especial (taxis blancos) y la legislación al respecto en Colombia.

En términos sencillos, Uber es cuasi-legal, ya que la ley fue hecha sin tener en cuenta la innovación que podía ocurrir con las aplicaciones. La ley Colombiana permite que el servicio especial transporte pasajeros para empresas que tengan un contrato con ellos. En este caso, Uber tiene un contrato con cada taxi blanco, y ellos a su vez subcontratan con los pasajeros el uso de ese taxi como un servicio de conductor privado, una vez que un usuario pide un carro usando la aplicación.

Sin tecnología, esto seria engorroso e imposible de escalar y masificar, y es por eso que probablemente estuvo previsto en la ley.

Pero para cualquier persona que ha pasado mas de dos días en Bogotá, es obvio que Uber es un servicio necesario, ya que el servicio de taxis regulares tiene innumerables fallas - tan evidentes que creo que no hace falta ahondar en el tema. Por eso la ley tiene que cambiar para encontrar una manera en la que Uber o un servicio de transporte de mejor calidad pueda operar.

Las leyes fueron hechas para lograr la convivencia en una comunidad y para abogar por el bien común. Las leyes que no fomentan el bien grupal, o que en su abstracción no logran defender los intereses de la mayoría, deben entonces ser editadas o eliminadas. En el caso del servicio especial, Uber ha demostrado que las leyes que regulan este servicio y a los taxis en general necesitan una remodelación urgente.

Por eso el debate de si Uber es legal o no, es trivial. La pregunta debería ser mas bien, como se puede ajustar la ley para acomodar a Uber, la innovación ya a los sistemas que permitan seguir mejorando el servicio de taxi en Bogotá.

Si la ley no protege la innovación y el bienestar de la gente, no debería ser ley entonces.

Inevitablemente va a ser necesario conciliar con los taxis y otros gremios para llegar a una solución. Pero la dificultad esta es en encontrar a algún político que abogue por este obvio bien común, y no por la mafia taxista que pretende a capa y espada mantener su feudo, el cual controla muchos votos e intereses políticos.

May 19, 2014